viernes, 28 de marzo de 2008

La tristeza del eco

Una de las primeras intimidades que conocí del poeta cacereño Álex Chico (Plasencia, 1980) es que este cuadro de Hopper le acompaña hace años; una mujer semidesnuda, tristemente sola, casi abocada al fracaso en una habitación de hotel, con una carta en las manos y sus maletas sin deshacer siquiera. Acabo de leer su primer libro de poemas, publicado por la Editora Regional de Extremadura: La tristeza del eco. Aunque ya habían aparecido textos suyos en revistas y plaquettes, ésta es su primera incursión individual y con forma de libro.
No he podido ni un solo momento apartar de mi lectura esta pintura de Hopper, sus colores apagados, su ausencia, su melancolía, su soledad extrema. Granada, Portugal, Plasencia y Barcelona son algunos de los decorados recurrentes donde Álex va hilando sus reflexiones interiores, sus preocupaciones existenciales, rodeándose tranquilamente de lo cotidiano, casi sin darse cuenta. La añoranza del recuerdo y el vacío se apoderan fríamente de la voz poética, que se repite a modo de letanía con ecos de búsqueda imposible:
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Lo más extraño del viaje
es no saber hacia dónde se regresa.
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Detrás del muro siempre hay otra muralla.
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Recuerdo haber leído
que el único viaje de nuestras vidas
es el que se emprende
hacia uno mismo.
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Volvería a ese lugar
si lo hubiese habitado.
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La memoria, la triste memoria de lo que habiendo sido ya no será, de que el pasado nunca vuelve. Ni siquiera el amor ilumina los pasos; es el viaje el único sinónimo de vida, el que marca nuestras sensaciones. El hallazgo de un lugar desconocido, universal, es el único objetivo. Un diálogo con lo que fuimos. Versos para abrigarse del frío y poder resistir. Conversaciones con Ángel González, Colinas, Brines, Fonollosa o Claudio Rodríguez. Poesía visceral, hecha con las tripas y el corazón, con los ojos puestos en un horizonte que promete algo más que palabras, lejanos ecos, inmóviles latidos.
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Son todos esos lugares, todos esos nombres los que continúan
imperecederos en mi memoria.
Son todos ellos los que se repiten en la distancia
del eco
y me infieren nuevamente
tanta tristeza.
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Melancólico hallazgo del eterno viajero, querido Álex, que se siente abrazado en ecos tan cercanos. Gracias por este largo paseo sin destino.

jueves, 27 de marzo de 2008

Día Mundial del Teatro

Homenaje íntimo multiplicado por tres:
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"A mí no me gusta un teatro de esta manera. Con los recursos de presencia que el teatro tiene, nos echan a la cara trozos de realidad. El arte no existe sino cuando ha superado sus modelos vivos mediante una elaboración ideal. Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos. La palabra en la creación literaria necesita siempre ser trasladada a ese plano en que el mundo y la vida humana se idealizan. No hay poesía sin esa elaboración". Valle-Inclán
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"El teatro fue siempre mi vocación. He dado al teatro muchas horas de mi vida. Tengo un concepto del teatro en cierta forma personal y resistente. El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre". Federico García Lorca
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"Sacarnos de los intrincados laberintos en que nuestra especie sin paz anda perdida no es tarea que puedan cumplir por sí solos la poesía, la novela o el teatro; pero probado tienen que sí pueden despejar un tanto los extraviados caminos individuales o colectivos por los que vagamos cuando, a los deleites estéticos que nos brindan, los saturan y fecundan los dolores, las inquietudes y las esperanzas de los hombres". Antonio Buero Vallejo

lunes, 24 de marzo de 2008

TRAZOS y la poesía extremeña

Mucho he tardado en escribir en estas páginas volanderas sobre el suplemento cultural TRAZOS que desde hace seis domingos se encarta en nuestro diario regional Hoy. Me entusiasman este tipo de proyectos que apoyan desde la prensa la literatura, el arte y el pensamiento, y si todo ello se aliña con un toque extremeño todavía mejor. Así ha nacido este nuevo suplemento cultural que intentará cubrir vacíos.
TRAZOS dedicaba ayer varias páginas y su portada a la lírica extremeña: "Tierra de poetas". El maestro Manuel Pecellín ahondaba en un acertado artículo sobre el excelente momento (quizá uno de los más dulces) que vive nuestra poesía; y tras señalar algunos aspectos importantes como la Universidad, las editoriales extremeñas, aulas literarias y colecciones poéticas en activo, reseña Pecellín un interesante panorama y una revisión de los poetas extremeños, "los acá nacidos, aunque muchos residen fuera, o los aquí afincados, de dondequiera llegaren", para terminar anotando diez rasgos significativos de nuestra voz lírica. Cierra el reportaje una breve antología de trece poemas (pertenecientes a trece poetas) que quiere abrazar un recorrido obviamente muy sesgado de la poesía en Extremadura.
Magnífico el intento y gratificante el resultado. Completan el suplemento reseñas de libros, un homenaje a Espronceda en el bicentenario de su nacimiento, un repaso por la semana cultural de nuestra región que empieza hoy y sendos artículos de arte e historia. Felicidades a todos los que aparecen en estas páginas y que no decaiga. Necesitamos proyectos así, para los que vivimos aquí y para los que no.

viernes, 21 de marzo de 2008

Portuenses

Llegamos ayer para quedarnos hasta el lunes a mi querido Puerto de Santa María, retiro gaditano al que tan buenos recuerdos me atan para siempre. Fino de la zona, pescaíto frito y el marisco de Romerijo (como manda la tradición).
Esta mañana Emma y yo hemos madrugado poco para acercarnos a la Fundación Rafael Alberti. Hace más de dos años que no paseaba a la sombra del Castillo de San Marcos, pero cuando me he puesto a caminar por la calle Santo Domingo sentí el mismo cosquilleo del primer día. Y me volvía a imaginar a ese niño revoltoso buscando por las azoteas a Milagritos, escapando a las arenas de la playa más cercana, paseando por la orilla del río Guadalete. En la puerta de la que fue casa del pequeño Rafael me he reencontrado con mi querido Paco, que nos recibe con un abrazo cariñoso, lleno de nostalgias. Hemos pasado a ver la exposición permanente, adornada con dibujos y fotografías, con versos y fuentes, con primeras ediciones y manuscritos. Y de nuevo la emoción, aunque ahora con los ojos y el corazón encendidos como nunca. Se agolpan de repente muchas imágenes que no abandonan mi memoria: mi segundo encuentro aquí con el poeta, conferencias compartidas con otros alumnos, la presentación de un libro mío, la complicidad de la poesía. Nos llaman al móvil para la ronda de cañitas y pinchitos; toda la jornada se ha teñido albertiana. Nos despedimos cargados con una bolsa de regalos y confidencias, de reencuentros y renovada amistad. Cuánta melancolía...

miércoles, 19 de marzo de 2008

Dichosas pintadas

Mi amigo Fernando Claros me envía con mucho arte esta fotografía, captada en su periplo por tierras castellanoleonesas en estos días. Exactamente en Zamora, a pocos metros de la catedral. Graffiti realizado con plantilla; excúsense los chorretes y la falta de tilde.

sábado, 15 de marzo de 2008

Numancia

Hemos pasado el día en Numancia. Mucho viento hoy en el Cerro de la Muela de Garray, a siete kilómetros de Soria. Sobrecoge la magnitud de este legendario pueblo celtíbero, la estructura de las casas, las murallas, la distribución cuidadísima de cada elemento. Tras muchos años de resistencia, los romanos decidieron rodear a la ciudad con siete campamentos, de tal manera que a los numantinos (valientes guerreros y con veloces caballos) comenzaron a faltarles alimentos. Viéndose conquistados definitivamente, decidieron suicidarse antes que caer en manos romanas. Se salvaron unos cincuenta, que paseó más tarde en Roma Escipión como metáfora de grandeza e imbatibilidad. Homenaje a esta leyenda es la acepción que da a la palabra "numantino" el diccionario de la RAE: "Que resiste con tenacidad hasta el límite, a menudo en condiciones precarias".
En el paseo por las ruinas me han venido inevitablemente ecos de Cervantes y también de Rafael Alberti en sus dos homenajes literarios a la ciudad, en forma de teatro. Además he conocido un cuadro poderoso del romántico Alejo Vera donde retrata El último día de Numancia (1881). Emma y yo nos quedamos con el mismo símbolo celta que los numantinos tallaban en puertas y ventanas; es el Triskel, tres cuerpos que giran alrededor de un mismo eje que representa la luz solar, el dios de la luz, la protección contra los malos espíritus y la noche... Al final decidimos traérnoslo también a casa.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Entre molinos y corrales

Acabo de entrar en casa. Ni tiempo para deshacer la maleta y volverla a hacer mañana de nuevo. Esto de viajar me encanta pero también me agota.
Dos días calurosos con los alumnos por tierras manchegas, siguiendo los pasos de nuestra literatura del Siglo de Oro. Parada por la Ruta del Quijote y viaje a uno de los capítulos más universales de la obra en los fantásticos molinos de Consuegra:
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La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
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Dichoso don Quijote y pobre Sancho, que no veía más allá de sus ojos. Nuestros alumnos, a diferencia de los dos personajes cervantinos, no distinguían ni molinos ni gigantes...
En Almagro, su preciosa Plaza Mayor y su Corral de Comedias como recién pintado. Entrar y sentarse en sus duras e incómodas sillas de madera es un verdadero viaje en el tiempo. Escuchamos dos entremeses cervantinos. La experiencia muy buena. El Museo Nacional del Teatro impresionante. Por primera vez he visto la maqueta de cómo era nuestro Teatro romano de Mérida en sus años más esplendorosos; nunca lo imaginé así.
Ha sido un placer viajar con Inma y Mariví por estas sendas literarias; recuerdos entrañables bañados en vino, risas y fotografías. Los alumnos se han portado y merecerá la pena repetir experiencia viajera con ellos a Valencia en unas semanas. Qué suerte que los planes salgan bien.

domingo, 9 de marzo de 2008

España huele a rosas

El PSOE ha ganado las elecciones de nuevo. España vuelve a ser Socialista. Cuatro años más por delante para hacer las cosas bien, o intentarlo al menos. Sospecho (como me recuerda mi amiga Sara) que esta legislatura se presenta todavía más difícil que la anterior. La democracia es lo que tiene. Felicidades a todos porque hemos podido decidir libremente lo que queremos y lo que soñamos. Así es como debería ser siempre.
Buenas noches y buena suerte.

jueves, 6 de marzo de 2008

miércoles, 5 de marzo de 2008

Extremadura y sus 25 años de Autonomía

Esta mañana hemos asistido con nuestros alumnos de "Educación para la ciudadanía" a una visita especial aquí en Cáceres; cuatro grupos de 3º de ESO y tres profesores al encuentro de la celebración del 25 aniversario del Estatuto de Autonomía de Extremadura. Nos esperaban en la sede de la Filmoteca dos diputados de la Asamblea de Extremadura en su VII y reciente Legislatura, Diego Sánchez Duque y Estanislao Martín (del PP y el PSOE respectivamente). Han ido charlando de manera amena con los alumnos mientras se proyectaban tres pequeños documentales que recorrían el último cuarto de siglo de la historia de nuestra región. Imágenes de archivo frente a las nuevas en color que hacían surgir entre los chicos murmullos y risas.
Después en el Centro Cultural "San Jorge" visita a la exposición conmemorativa, con paneles de diseño atractivo y pantallas interactivas, recorrido al fin y al cabo por nuestras señas de identidad con tintes llenos de afecto y nostalgia. En paralelo, una muestra del fondo artístico que ha ido reuniendo la Asamblea en estos años con pinturas de Eduardo Naranjo, Juan Barjola, Narbón o Vostell. Entre los que colaboraban en todo esto he encontrado al bueno de Paco Hurtado, hacedor de sueños y persona inquieta donde las haya. Gracias y felicidades. Los chavales encantados, quizá por librarse de clase pero también seguramente por pasear por la parte antigua de Cáceres y ser testigos mudos de una historia que les parece lejana. No hubiera podido encontrar mejor clase que la de hoy...
Me ha gustado mucho que la administración interactúe con la comunidad educativa por medio de estos proyectos. Exposición, documentación y charlas bien intencionadas y que alcanzan los objetivos. Nuestra región cumple 25 años de un sueño común, hecho por personas que se dedicaron y se dedican en cuerpo y alma a que Extremadura camine con una sonrisa. Los problemas se hacen más pequeños gracias a las satisfacciones. Como decía don Antonio Machado, lo nuestro es pasar haciendo caminos; ya vendrán otros que los transiten nuevamente. Enhorabuena a todos los extremeños.

domingo, 2 de marzo de 2008

En España con Federico y María Teresa

Fin de semana lorquiano en mis lecturas; y también albertiano (¿Habrá alguno que no?). Me llegan desde Sevilla, de la mano amistosa y llena de afecto de Abelardo Linares e Isabel García Mesa, dos libros magníficos.
Crónica General de la Guerra Civil es una antología de artículos de prensa recopilada por María Teresa León (deliciosa escritora y primera mujer de Rafael Alberti). Reproduce en facsímil la publicada por Ediciones de la Alianza de Intelectuales Antifascistas de 1937, textos que escribieron aquellos compañeros de ideales inabarcables que recogen sus crónicas, sus reflexiones y las vicisitudes por las que estaban pasando. Una compilación de experiencias tristes, sueños derrotados, hilvanados delicadamente por la mano (a veces dura, a veces melancólica) de María Teresa. Podría considerarse sin duda un libro suyo.
En España con Federico García Lorca (Páginas de un diario íntimo, 1928-1936) recoge precisamente las anotaciones y reflexiones personales del Diario de Carlos Morla Lynch, diplomático chileno en la embajada de su país en Madrid durante estos años. En su casa llegó a reunirse lo mejor de la literatura española de la época y sus tertulias fueron famosísimas y muy concurridas. Memoria de un testigo de excepción, íntimo amigo de Federico García Lorca, con pasajes que aclaran muchas cosas y confesiones que te emocionan en cada lectura. Este Diario ya fue publicado en dos ocasiones en los años 50, censurado por la dictadura franquista; ahora vuelve por fin con sus heridas curadas y sus palabras reconstruidas, enriquecido además con un álbum personal de fotografías, el epistolario que le escribió Lorca en facsímil (con alguna carta inédita) y un luminoso prólogo de Sergio Macías Brevis. El libro aún no está a la venta, pero me dicen que en pocos días llegará a las librerías. Nunca habrás leído algo igual... Impresionante.
La memoria más dolorosamente recobrada por dos personas que vivieron en primera fila uno de nuestros episodios más inhumanos. Se necesita coraje para escribir estos libros pero también para leerlos. Aunque hayan pasado setenta y tantos años y el dolor y la tristeza continúen tan vivos en ellos, en sus páginas.

viernes, 29 de febrero de 2008

El que tuvo retuvo


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"Se busca a una niña. Lleva un bonobús. Le acompaña un abuelito jubilado de Endesa con una pequeña pensión. Ella responde al nombre de Esperanza y a él le llaman Globo Pinchao. Sus padres, Mariano y José Mari, ruegan que llame por teléfono quien la vea, que les llamen a su casa; domicilio en la calle Conferencia Episcopal, número 1. Amén" [...].
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Alfonso Guerra
(28 de febrero de 2008)

jueves, 28 de febrero de 2008

Haiga (Haiku ilustrado)

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Sin pincel
el sauce pinta
el viento
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Haiku del poeta Saryu,
con caligrafía de Yukki Yaura.

lunes, 25 de febrero de 2008

Más allá de la palabra

Envuelto con cuidado y desde Ourense, me llega un enorme paquete de libros. El maestro Antonio Colinas, director de la colección de Poesía de Ediciones Linteo, me comentaba por teléfono antes de irse unos días a Canarias que en breve recibiría algunos libros interesantes que él cree merecedores de lectura y hueco en estanterías abarrotadas. Tras una atenta carta me encuentro tres de los títulos de su colección: El espíritu de la tierra de Miguel Torga, Poesía completa de Salvatore Quasimodo y Asiguiendo al esfuenio de Margalit Matitiahu. Colinas selecciona con pulcritud los títulos de poesía que aparecen tranquilamente en Linteo, en una edición cuidada al detalle. Le interesan sobre todo buenos autores poco editados, preferiblemente no españoles. Por eso sé que estos títulos que ahora me llegan están escogidos con intención directa. Los tres son autores extranjeros (portugués, italiano e israelita) con una palabra nítida, llena de registros inagotables, versos capaces de atravesar la pobreza del idioma único. Porque la buena poesía no entiende de barreras, ni de espacios, ni de tiempos.
El espíritu de la tierra es una antología poética bilingüe a cargo de José Luis Puerto donde Miguel Torga (1907-1995) alza su voz a la belleza, un verdadero cántico al ser humano, una resistente atadura a la vida y a la coherencia; es una de las voces más emblemáticas de la literatura portuguesa del siglo XX. Queda pendiente su lectura reposada.
Nunca se había traducido la Poesía completa de Quasimodo al castellano hasta que en 2004 Antonio Colinas hizo esta magnífica publicación (una primera entrega anterior, también de Colinas, no era tan completa y hoy es una rareza bibliográfica); es ya la segunda edición tras haber recibido en 2005 el Premio Nacional de Traducción del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano. Edición también bilingüe, cuidando la cadencia del verso, la musicalidad extraordinaria, el intenso lirismo de Salvatore Quasimodo (1901-1968). Qué bien suena la poesía italiana... Me gusta el tratamiento clásico mezclado delicadamente con un lenguaje irracional, comprometido y fértil, abonado de símbolos que no me son tan lejanos. Merecedora del Premio Nobel de Literatura en 1959, esta obra ampliamente mediterránea me ha deslumbrado.
Con Margalit Matitiahu (1935) compartí algunas semanas del verano de 2006; venía invitada a los primeros Encuentros en Montánchez. Diálogo de Culturas que allí celebramos en el mes de agosto. Esta escritora israelí que escribe en hebreo y ladino, descendiente de judeoespañoles de León, tiene unos poemas bellísimos, herederos de la tradición literaria más castellana. Ella me regaló su último libro de poemas Despertar el selencio y el emotivo documental Sefarad, caminos y vida dirigido por su hijo sobre la expulsión de los judíos de España. Asiguiendo al esfuenio es un nuevo encuentro con la luz, con unas raíces lingüísticas que el inexorable paso del tiempo y la distancia geográfica y cultural no han podido borrar:
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La fuerza de las montanias
encontra la fortaleza
de las onduras enfinitas en la mar...
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Dientro el viento, enspirada,
volando, sobre las puntas de los piniascos,
vo escribiendo con mis ojos en el cielo
la hermozura de la Espania.
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El maestro Colinas me ha regalado un billete de ida y vuelta hacia el pasado desde el presente más sugerente y profundo, desde la verdadera intimidad de la palabra.

jueves, 21 de febrero de 2008

Reencuentro en Babel

"Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje". Esta frase de Wittgenstein me la hace llegar por e-mail una profesora de francés que tuve hace algunos años en la Facultad. Conocía esta sentencia del pobre filósofo austriaco que dedicó media vida a contradecir lo que defendió la otra media, pero hoy para mí cobra especial significado. Sinceridad, afecto, un puente de cercanía que logra borrar equívocos y cerrar heridas. ¿Qué más se le puede pedir a un puñado de palabras?

martes, 19 de febrero de 2008

Narbón en casa

Acabo de colgar en el salón por fin el último cuadro que he comprado. Me emocioné mucho cuando hace un par de semanas encontré en una galería de arte cacereña dos dibujos de Juan José Narbón (1927-2005); y más aún cuando comprobé entre asombrado e incrédulo que se trataba de dos de los seis dibujos con los que el pintor ilustró un delicado homenaje de la Diputación de Cáceres a Lisboa.
Corría el año 1988 cuando ese terrible incendio que arrasó la capital portuguesa motivó a la Institución Cultural "El Brocense" a recopilar los cuatro únicos poemas que Fernando Pessoa había escrito a Lisboa; los publicaron en edición bilingüe con un prólogo sentimental de José Saramago, ilustrando cada texto un dibujo de Narbón (más la portada y el cierre). Lisboa en el corazón de Pessoa es uno de esos libros especiales, homenaje de formato grande y tirada corta difícil de encontrar.
Y ahora están aquí, frente a mí, juntos, dos de los dibujos (tercer poema y cierre) de la tirada. Abro el libro y leo el poema de Pessoa en voz alta, con lentitud... Conocí ligeramente a Narbón en los últimos años, un hombre sencillo, generoso, de mirada clara, orgulloso de esa tierra extremeña que le acogió y le prestó sus paisajes y sus gentes, sus tonalidades, sus olores. Esa mirada limpia metamorfoseada en líneas rápidas pero certeras es la que vuelve a acompañarme, en soledad, veinte años después de que fueran dibujadas para un puñado de versos. El tiempo ciertamente no ha vencido a la vida.

domingo, 17 de febrero de 2008

La luz de Antonio Colinas

Fin de semana iluminado por la palabra de uno de los mejores poetas en lengua española de los últimos decenios. Mi querido Antonio Colinas me ha hecho llegar por correo dos de sus recientes publicaciones: La luz es nuestra sangre y Ruinas de Volúbilis. Junto a ellas la lectura de Cerca de la Montaña Kumgang, sus prosas poéticas que compré en diciembre editadas por Amarú.
Edilesa (en su Biblioteca leonesa de escritores) ha publicado La luz es nuestra sangre, antología personal donde el propio Colinas selecciona los poemas y los hace corresponder con esos tres espacios poético-vitales que él encuentra en su Obra: "El paso del tiempo y los libros que he ido escribiendo y publicando me han convencido, cada día más, de la estrecha relación existente entre poesía y vida, entre la experiencia de crear y la experiencia de ser". El título está extraído del último poema antologado que termina así:
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[...] Nuestra sangre
será la luz mientras la luz no muera.
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Emotivo recorrido biográfico y sentimental por la mirada coliniana entre la naturaleza y los libros, el misterio y la revelación, la mansedumbre, la armonía, la plenitud.
Ruinas de Volúbilis es -según me cuenta el poeta- su último poema escrito y publicado, traído hace poquísimo de Marruecos. Aparecido en los "Cuadernos de Fez" de Salvador López Becerra, es una edición no venal, de pequeño y cuidado formato, con una única tirada de ciento cincuenta ejemplares. Ilustrado con dos hermosos dibujos a plumilla, su lectura evoca en mí al Colinas reflexivo y existencial, en sintonía con el cosmos, que reconozco en Sepulcro en Tarquinia y otros poemas similares. Versos nacidos frente a las ruinas de esa gran ciudad romana marroquí que se asientan bajo una colina y que emparejo -con las necesarias distancias de espacio y tiempo- a los textos surgidos junto a la Montaña Kumgang, en su estancia en Corea. Un viaje al interior, un viaje a nosotros mismos, huérfanos de memoria y belleza.
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Volúbilis, ¿la flor
que sólo brilla y muere
o el ángel esperado
que todo nos lo habrá de conceder?
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La voz de Antonio Colinas se repite sin ecos, se acerca con mano amiga y conversa contigo plácidamente, sin prisas ni exigencias. Y el poeta desde Salamanca busca tiempo para dedicarme sus versos y enviármelos con el afecto que me regaló desde la primera palabra. Un próximo libro de poemas saldrá por fin en primavera (seis años hace ya del último), nuevos proyectos sorprendentes para sus Ediciones Linteo y una exposición retrospectiva de su vida y su obra en la salmantina Casa de las Conchas que abrirá en pocas semanas. Y de fondo la promesa de un viaje inmediato y un abrazo cordial, largo y nerudiano en esas calles suyas tan familiares.

jueves, 14 de febrero de 2008

Un hombre solo

Son las diez de la mañana y como casi siempre llego con la hora justa a dar mis clases. Llevo una prisa madrugadora abrazada entre libros, carpetas y el periódico del día que acabo de comprar. Comienzo a subir las costosas escaleras que comunican la Plaza de Colón con mi Instituto y veo de frente la silueta que me encuentro más de un día y en este mismo sitio (casi siempre los jueves y a esta hora). Va con la ropa de otras veces, una especie de vieja sudadera gris y un vaquero azul oscuro de los de antes. En las manos algo así como cartas o papeles viejos. Noto que me observa, que no aparta esa mirada fría de mí. Sé que voy a darle los buenos días y que como siempre, desde hace unos meses, no me contestará. Pero no me importa. Cuando me cruce con él lo haré.
Nos separa escasamente medio metro y congela sus ojos y me los clava como gritando algo que no logro escuchar. Yo también le miro, con lástima, con nostalgia. Mi saludo -claro está- no obtiene respuesta. Se muestra distante pero provocativo, una altivez ridícula que no le corresponde. No me molesto en pensar nada más. Sigo subiendo las escaleras y él ya las terminó de bajar hace rato. Como una lúcida metáfora de vida, el mismo camino que compartimos para él ha terminado mientras que yo estoy llegando arriba, lejos de su sombra. Él baja y yo subo. La diferencia de edad que tenemos juega en su contra. Pobre hombre...

miércoles, 13 de febrero de 2008

Cartas de Vicenta Lorca a su hijo Federico

Este título cargado de nostalgias lleva el último libro del universo Lorca que acabo de leer. Treinta y cuatro cartas (más dos en apéndice) forman este breve pero riquísimo epistolario. Un libro especial en una edición pobre a cargo de Víctor Fernández. Breve introducción donde se acerca a la biografía de Vicenta Lorca en pocas páginas; sólo recoge lo que ya se ha dicho en muchos sitios, habiendo desaprovechado una ocasión ideal para realizar una biografía extensa y documentada de la verdadera protagonista (sobre todo de sus años de exilio voluntario en Nueva York y su triste regreso ya viuda a Madrid). Además, la anotación de las cartas es tan mínima que a veces resulta ridícula.
Son al fin y al cabo confesiones, riñas, peticiones de una madre a su hijo. Verdadero pudor he sentido leyendo ciertos párrafos, algunos guiños de complicidad entre doña Vicenta y Federico. Me han traído a la memoria la lacónica voz de Isabel García Lorca cuando en su casa de Madrid, hace ya algunos años, me contaba emocionada las penas de la familia cuando tras asesinar a Federico abandonaron España. Sus padres no volvieron a sonreir. Nunca se hablaba del poeta en casa. Estas cartas son destellos de intimidad, sin valor científico, sólo emocional. La historia de una madre y un hijo que se conocieron a la perfección (aunque algunos se empeñen en lo contrario) y que nunca se enfadaron.
La foto de la portada se la realizó Eduardo Blanco-Amor al poeta en la granadina Huerta de San Vicente, en el verano de 1935; en la dedicatoria Federico le escribió a su amigo: "Para Eduardo, con la que yo más amo en el mundo".

martes, 12 de febrero de 2008

Gustavo Martín Garzo y Barba Azul

Ayer por la mañana visitó nuestro Instituto el escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo; la excusa perfecta ha sido que los alumnos están leyendo Mi querida Eva. Defendió como siempre su visión de la literatura como una curiosidad de vida, de la que no podremos librarnos aunque nunca leamos siquiera una sola linea de cualquier texto. Para él la literatura y la vida se abrazan como en un círculo cerrado en el famoso cuento de Perrault Barba azul y en un relato breve de Isak Dinesen que dibujó como quien empieza a mirar por primera vez.
Me deslumbró como siempre su juglaresca exposición, su disfraz de cuentacuentos, y trajo ante mis ojos las gigantas y las hadas que a modo de bestiario pueblan sus mundos literarios, y desde hace años felizmente el mío. Un gran hombre, por fuera y por dentro. En el viaje vino leyendo (feliz coincidencia) la mejor novela que leí el año pasado: El olvido que seremos del colombiano Héctor Abad Faciolince. Le ha encantado como a mí su dureza y su sensibilidad, su retrato duro, amargo y enamorado de la vida.
Hablamos de La miga de pan, entrañable cuento que dedicó a su hijo Manuel y que protagoniza una perrita llamada Tana; una perrita que habitó en su casa hasta poco antes de la escritura del fantástico relato. Se emocionaba contándome cómo los dibujos de la edición, realizados por Jesús Gabán, reproducen con esmerada exactitud las fotos que de Tana le envió el autor. Un hermoso cuento que dedicó afectuosamente a mi corazón de niño y que mueve con sus páginas todavía mi camino hacia la poesía. Nunca podré agradecérselo.