La idea de regalar a los usuarios unos pequeños destellos literarios para que le acompañen en su viaje me encantó desde aquel primer día que arrancó Baluerna, allá por el año 2000; una feliz ocurrencia maquinada por Javier Rodríguez Marcos y Antonio Sáez y materializada cuidadosamente por Julián Rodríguez y Eduardo Hernández. Sólo puedo dar las gracias por haberme invitado a participar en este hermoso proyecto y mi apoyo y mi ánimo para seguir poniendo en marcha estos cuadernos del viajero con altas dosis de sentimentalidad.