miércoles, 25 de febrero de 2009

Buscando

Nuevamente en Granada. Hace escasamente tres semanas que estuve aquí, en esta ciudad mágica; ahora un viaje muy diferente con mis alumnos de 4º de ESO y mi compañera Marta, profesora de Historia. Otra vez la Ruta de García Lorca (me gusta traerles aquí) siguiendo las huellas de este poeta universal por los pueblos de la Vega, Fuentevaqueros, Valderrubio, la Huerta de San Vicente, Viznar y Alfacar. El mismo sitio, las mismas impresiones pero distintos alumnos. Las mismas caras asombradas, la emoción adolescente escondida y de nuevo una satisfacción grande. Además, claro está, de la Catedral, el Albaicín y el Sacromonte, La Alhambra y el Generalife, las teterías,... Regresaremos a Mérida en la madrugada del jueves al viernes. Cuarenta y ocho horas intensas, seguro.
En el camino, he venido leyendo una antología de Roberto Juarroz que hoy traía el periódico El País, dentro de su colección de poesía como cada miércoles. La edición de los versos del argentino corre a cargo de mi querido Javier Rodríguez Marcos. Nunca me había acercado tan sosegadamente a Juarroz; austeridad, realidad social, búsqueda insatisfecha, contradicción, idea clara y moderna de la propia poesía. A punto de bajarme del autobús para emprender con el grupo la subida hacia el Mirador de San Nicolás, encuentro los versos perfectos para resumir mis impresiones de lector aficionado:
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Sólo algunas miradas pasan por los ojos
y hay otras que no pasan por ninguna parte.
La tierra, por ejemplo, mira.
A veces hay un pozo,
a veces un escozor en el viento,
a veces una línea junto al agua.
Pero a veces no hay nada,
salvo la mirada pura de la tierra,
la mirada en que latimos.
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