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Quilombo, palabra muy utilizada en Hispanoamérica y con multitud de significados y registros dispares; así es la nueva aportación poética de Castelo. Sigue siendo su voz, para nada lejana en mis lecturas. Si cabe más cercana, más humana, como una charla entre meditativa y confesional. Ya lo dice el autor pero estos poemas hablan de alegría y tristeza, de la vida y la muerte, de la melancolía y la esperanza. No hay mejor premio para los amigos que su lectura ni mejor ocasión para acercarse (si nunca hubo primer paso) a una de las voces más sonoras y extremeñas de estas tierras. Qué felicidad tan grande y qué premio tan merecido.
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Todo tan lejos. Escombros
de un ayer inútilmente.
Tan lejos de todo aquello.
¿Soy yo quien mira?
O acaso ¿yo tan sólo soy el sueño...?
de un ayer inútilmente.
Tan lejos de todo aquello.
¿Soy yo quien mira?
O acaso ¿yo tan sólo soy el sueño...?
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