Personalmente el taller que más me gusta es el de Bolillos. Desde hace ya unos años mi madre comenzó a interesarse por ellos y una de las imágenes que más me gusta repetir es observarla en la camilla con la almohada, los alfileres, los hilos y esos pequeños y artesanales bolillos de madera en un eterno y casi acunador sonsonete al chocar unos con otros. Me encanta fotocopiarle diseños, escanearle imágenes para que luego ella trabaje la labor hermosamente. Cuando hace unos meses estuve en Almagro le traje hilo, plantilla y un varillaje de madera para que me hiciera un abanico. Este de la foto fue uno de los primeros que hizo y es una verdadera joya; lo tenemos en casa y lo ha expuesto en distintos encuentros regionales y nacionales (Villafranca de los Barros, Zafra o Toledo), cosechando éxitos y felicitaciones...