
Cuando pongo el punto y final a mi pequeña introducción y a los agradecimientos me emociona acordarme de los que estuvieron a mi lado cuando todo esto empezó y que tristemente ahora no están. Sé que he seguido la senda que me dejaron marcada los que me antecedieron en esta hermosa tarea de hablar de tus orígenes y me siento satisfecho y tranquilo.
El libro ya va camino de la imprenta y los primeros jueces han sido benévolos. Ojalá que los futuros lectores sepan abrazarlo con ojos bondadosos.