
Desde que leí sus Escenas principales de un actor secundario (Premio Adonáis 1999) la claridad de sentimientos, su cercanía, los retratos de situaciones y protagonistas marginales me cautivaron plenamente; algo que volvió a ocurrirme con Atracciones de feria (colección Abezetario de la Diputación de Cáceres, 2002), con su finísima crítica -entre humor y horror- al ser humano, a su débil condición. En su nuevo libro redescubro la misma voz, más femenina si cabe (con citas de María Zambrano, Ángela Figuera, Concha Méndez, Juana de Ibarbourou, Ana Rossetti, Ada Salas e incluso Bebe), rodeada de lo cotidiano, de lo sencillo; escenas muy visuales con altas dosis de amores y emociones, donde la memoria y los libros recobran el protagonismo de sus poemarios anteriores.
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INFANCIA
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Calles estrechas,
balón,
cristales rotos,
la rodilla escociendo sobre el suelo,
última fila en clase,
solitarias vocales buscando consonantes,
los números en serie bajo las uñas sucias
y un nombre escrito en todos los cuadernos,
en todas las paredes,
sobre tu propio aliento en el espejo,
tu mano en el alféizar alimenta a los pájaros
mientras repites
que España limita al norte con el mar Cantábrico
y alguien te clava espigas
en el jersey de lana.
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Querida Irene, desde aquí mis felicitaciones... y gracias por aceptar el tiempo como un regalo espléndido.