lunes, 6 de octubre de 2008

Litoraleando

Recojo el nuevo envío de libros que me hace llegar mi amigo José Antonio Ramos Rubio, algo que felizmente se está convirtiendo en costumbre. Me hace mucha ilusión como siempre pero hoy más especialmente porque sus libros vienen a visitarme a mi estática posición fija (pierna izquierda paralizada), alegrándome la jornada y llenando mis minutos más vacíos. Cuatro ejemplares de mi querida revista Litoral componen el paquete, todas ellas de los años ochenta cuando un brillante José María Amado dirigía el flamante barco: un número monográfico de la Revolución de los Claveles portuguesa publicado con ocasión de los diez años de tan gloriosa gesta; un especial de 1988 que a modo de síntesis recoge lo mejor de Litoral en sus últimos veinte años; y dos verdaderas joyas bibliográficas dentro del catálogo de la revista dedicados respectivamente a Juan Rejano y a José Bergamín.
Señales de Juan Rejano (nº 91-92-93, 1980) recoge la vida y la obra de este semidesconocido poeta cordobés, exiliado hasta su muerte en México por una injusta guerra civil. Monográfico amplio y vistoso (como nos tiene acostumbrados Litoral) a cargo de Aurora de Albornoz con una excelente antología poética con algún inédito y textos y artículos de escritores y amigos entre los que cito a Pablo Neruda, Herrera Petere, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Francisco Ayala, Francisco Giner de los Ríos, José Luis Cano o Rafael Pérez Estrada entre otros muchos. Precioso número-homenaje a un poeta comprometido e injustamente rodeado de silencio. Lectura que merece la pena repetir gustosamente...
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Oyendo estás mis pasos y yo advierto
que en cada voz cercana te reflejas;
ni me alejo de ti, ni tú te alejas:
ninguno de los dos, muriendo, ha muerto.
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José Bergamín. Antología periodística (nº 142-143-144, 1984) quiere ser, según se indica en su colofón, “el último tributo de Litoral a una de las personalidades más importantes de la literatura contemporánea”. El profesor Gonzalo Penalva Candela será el encargado de recopilar una amplísima selección de los artículos periodísticos de Bergamín, excluyendo todos los publicados por el autor en libro. En total se publicarían tres volúmenes; este primer tomo (que es el que mi amigo José Antonio me regala) es el más interesante y está dividido en cuatro bloques, presentados cada uno con buen comentario del antólogo: Primeros escritos, Bergamín y el grupo literario del 27, Crítica literaria bergaminiana y El arte de birlibirloque (selección taurina que se cierra con los seis poemas autógrafos del libro Como una sombra sin fuego).
No soy yo muy de Bergamín que digamos, quizá influido por impresiones heredadas de sus contemporáneos, opiniones suyas sobre ciertos avatares políticos y conocidas aventuras metaliterarias que todavía hoy siguen oliendo a cloaca. Pero dejando aparte mis opiniones seguramente mal resueltas, José Bergamín fue una figura importante en la literatura de su tiempo. Esa época que gira en torno a la mal llamada Generación del 27 a la que obviamente pertenece Bergamín y a la que alentó decididamente con su obra, con su pensamiento, con sus diálogos polémicos. Un autor controvertido, admirado y odiado a partes iguales, que vivió perdido, lejano; Alberti le recordaba discriminado, marginado e incluso como personaje molesto. Este Litoral nos recupera una nueva imagen, quizá la más lúcida, de este extraño autor cuya obra peregrina sigue siendo grande.