
Mi querida Olga Ayuso cierra su blog definitivamente. "Una excusa" me acompañó siempre por la blogsfera, hasta hoy. Ya le he dicho que lamento muchísimo que me deje huérfano de palabras, de conversaciones al oído sobre viajes y olores que me reconfortan. No me gusta que se rinda fácilmente ni que enmudezca porque los idiotas sólo sepan vomitar envidia y estupidez. Ojalá se replantee su decisión ("Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos"). Qué injusticia tan grande.